Un any més, la direcció de l'Escola Sant Antoni de Pàdua ha dipositat la seva confiança en la meva persona per tal de dirigir el ja tradicional Campus d'Estiu de l'escola. En aquesta ocasió, per primera vegada, la organització serà conjuntament amb la Unió Esportiva Mataró, club al que, com ja sabeu, també pertanyo.
Tot seguit us deixo la informació i l'enllaç per poder descarregar el díptic informatiu:
El nostre campus forma part d´ESTIU ALS SALESIANS i és una bona
oportunitat per gaudir del nostre esport durant l´estiu a les
instal.lacions de l´escola Sant Antoni de Pàdua. Si vols millorar la
teva tècnica individual, si tens ganes de gaudir aprenent, no ho dubtis:
vine a treballar amb nosaltres!
Aquest és un campus on el treball és específic i els vostres fills/es
poden aprendre i millorar aquells aspectes individuals que durant la
temporada no es poden treballar amb tanta cura: mecànica de tir,
conceptes defensius bàsics, comprensió del joc, bot, passada…
Els vostres fills/es gaudiran realitzant activitats molts diverses i
engrescadores: competicions, partits amb altres campus, inflables,
contacontes, balls …
Tenim piscina pròpia que fem servir al matí i a la tarda!!!
El noste director tècnic, en Lluís Escudero (amb una gran experiència en el bàsquet de formació), i un magnífic equip d´entrenadors i monitors de l'UEM ja s´estan preparant per compartir l´estiu amb tots vosaltres.
Les activitats d´ESTIU ALS SALESIANS estan coordinades i guiades per en Raúl Herrero i en Jordi Mauri (professors de l´escola).
Como
cada temporada nos acercamos al final, estamos llegando al mes de mayo y
estamos en ese momento en que se ha de decidir todo en las competiciones
correspondientes. En esta temporada en que estoy asumiendo el reto de llevar al
infantil A masculino hasta el punto más lejano posible de esta carrera de
obstáculos en que se ha convertido todo creo que he llegado a un punto en que
pienso porqué lo estoy haciendo ¿de verdad vale la pena?
En
este punto de la temporada tengo la convicción de que el grupo tiene nivel para
llegar muy lejos pero ¿tiene la actitud? Hace unos días jugamos un partido
importante contra un equipo con el que nos jugábamos la segunda posición del
grupo y con ello un cruce un poco más “asequible” a simple vista. El partido
tuvo dos caras bien diferenciadas, por un lado los primeros 5 períodos en que
ellos nos arrasaron literalmente hasta colocarse a 38 puntos de diferencia y
por otro lado los 3 últimos períodos en que nos conseguimos colocar a tan sólo
8 puntos de diferencia. Finalmente el partido lo perdimos por -12.
Tras
el partido, después de poder pensar y analizar lo que ocurrió tuve claro lo que
pasó y tuve claro lo que no pasó… Siempre he creído que lo más importante, no
sólo en el baloncesto sino en todo lo que hacemos, es la actitud con la que
acometemos cualquier objetivo. Creo que habré repetido esa frase miles de veces
a todos los equipos que he llevado. Tenemos un equipo con jugadores con
talento, unos más que otros, pero ese talento en sí mismo y sin nada más no te
proporciona nada. Hay multitud de jugadores con talento repartidos por todos
los equipos y todos los niveles posibles pero ese talento sin un trabajo, sin
una buena dirección no sirve para nada.
El
lunes después del partido vi un mensaje que el entrenador del equipo contrario
había dejado en el twitter de nuestro equipo deseándonos mucha suerte en el
tramo final de temporada. Debo decir que de todos los entrenadores con los que
me he encontrado durante esta temporada es el único capaz de mostrar una
característica importante bajo mi punto de vista, humildad. Esa humildad se ve
reflejada en su equipo, en el comportamiento de su equipo en la pista i en cómo
encaran los partidos. Le contesté a aquel tweet felicitándolo por el partido,
aunque ya lo habíamos hecho ambos tras acabar el partido, y deseándole mucha
suerte en lo que queda de temporada. A los pocos minutos me contestó con otro
mensaje en el que valoraba nuestro esfuerzo en la segunda parte y dando por
seguro que con ese trabajo podíamos competir con cualquiera de los “grandes” y
que terminaba diciendo “Ganar es una actitud”. Que gran verdad!!! Sobretodo
cuando la calidad de los jugadores está al nivel de los mejores.
Estamos,
pues, en un punto de la temporada en que el entrenador ha de tomar una serie de
decisiones, en mi caso más de las que hubiese querido y me doy cuenta de que
nadie sabe lo que siente el entrenador, ese individuo que se sienta en el
banquillo, ese individuo al que todo el mundo cuestiona por cada decisión, ese
individuo que no tiene ni idea de lo que hace y aún así continua llevando ese
equipo…
Qué
fácil es llevar un equipo potente que puede competir al más alto nivel… He oído
hasta que esos jugadores se llevan solos… Debo de ser el único que piensa que
un grupo necesita esa figura que guíe a los jugadores y ponga en orden las
ideas a la hora de entrenar y salir a la pista. La verdad es que hasta desde la
entidad que gestiona las competiciones deben pensar eso porque cambian los
reglamentos constantemente limitando cada vez más la intervención del
entrenador.
Los
árbitros nos avisan antes de empezar cada partido que no podemos dar
instrucciones a los jugadores entre períodos porque no hay descanso, solamente
hay tiempo de dar las salidas a la mesa de anotación. Nos han limitado los
tiempos muertos a 1 por parte (cada parte consta de 4 períodos de 5 minutos a
tiempo parado). Eso sí, los partidos ahora son interminables aunque lo de los
tiempos muertos era para que no se parase tanto el partido… Así pues, los
entrenadores solamente servimos para los entrenamientos, en la pista no podemos
actuar, no podemos dar instrucciones a los jugadores…
¿Realmente
se valora el trabajo del entrenador? ¿Quién valora ese trabajo? ¿El club? ¿Los
padres? ¿Los jugadores? ¿La
Federació?
Tengo
la suerte de tener un equipo técnico conmigo que me ayuda mucho en mi trabajo y
que me apoya siempre en todo lo que hacemos, intento siempre que todo lo que
hacemos sea algo en lo que todo el equipo técnico participe, aunque al final
las decisiones las debe tomar el entrenador y la responsabilidad final recae
sobre el entrenador, por lo tanto, es el entrenador el que sabe lo que supone
esa responsabilidad de tomar las decisiones. Decisiones, éstas, que pueden ser
correctas o no, puesto que somos personas y, como todo el mundo, nos
equivocamos también.
En
todas las temporadas hay altibajos en todos los equipos y el trabajo del
entrenador es intentar minimizar esos momentos bajos lo máximo posible. En
nuestro caso hemos tenido esos altibajos igual que hemos tenido algún que otro
episodio negativo que nos debe hacer más fuertes ante lo que nos queda por
jugar. Al final la reflexión que hago es que nadie sabe de la soledad del
entrenador más que él mismo.
Finalmente
terminamos la fase regular en dos días en pista del líder del grupo, el FC
Barcelona Regal (13-0), y esperaremos el cruce para acceder a la final a 4.
Difícil cruce aunque creo que podemos solventarlo sea con quién sea. En espera
de ese cruce jugamos el I Torneo Nacional Infantil que organiza el BF Viladecans,
donde coincidiremos con algunos de los equipos que van a luchar por esa final a
4.
Estamos
acostumbrados en el mundo del deporte profesional a ver a individuos en la
grada o, desde hace un tiempo, en los platós de televisión que no dejan de
criticar y criticar a todo y a todos. Hay infinidad de programas actualmente de
tertulias en que se pone a los pies de los caballos a deportistas, entrenadores
y dirigentes. Todos estos opinadores tienen “su” razón aunque parece que sea la
auténtica verdad de todo. Hemos llegado a extremos lamentables en que parece
que todo vale con tal de criticar y malmeter. Al final lo que se está haciendo
es destruir.
Hasta
este momento solamente he hablado de deporte profesional pero ¿qué pasa en el
deporte de formación?
Bueno,
en el caso que me ocupa y teniendo claro que mi deporte, evidente, es el
baloncesto puedo afirmar que pasa algo parecido. Cada fin de semana veo y llevo
partidos de baloncesto de base y tengo que decir que hay una cantidad de
entrenadores de nivel en las gradas que me impresiona. Es lamentable ver cómo
continuamente y cada vez más se salta la figura del entrenador para decirle al
jugador lo que tiene que hacer. Si eso es así en la pista ¿cómo debe ser en
casa?
Es
habitual ver en la grada papás que indican constantemente a sus hijos lo que
tienen que hacer en la pista, corre, salta, pasa, tira, a ese no se la pases…
Los
hay que “solamente” indican a sus hijos, los hay que indican a todo el equipo e
incluso los hay que critican a los compañeros de equipo de sus hijos. Hay un
amplio abanico de posibilidades, desde los que “compran” al jugador con
cualquier tipo de premio por hacer tantos puntos hasta los que les dan hasta
dinero por puntos anotados. ¿De verdad creen que eso es bueno para la formación
del jugador?
En
esta temporada en que llevo dos equipos de formación, un premini i un infantil,
estoy viendo realmente que no vamos en la dirección correcta, estamos perdiendo
el norte. Por un lado se critica al entrenador de turno porque no hace lo que
cada uno cree que tiene que hacer y por otro lado se le dice al jugador lo que
debe hacer porque el entrenador no se entera.
Sería
bueno que cada uno hiciese su papel y de esta manera el jugador también podría
tener claro qué es lo que debe hacer en cada momento.
Hacía
años que no me veía obligado a llamar la atención a un jugador por estar
mirando a la grada para ver qué le están diciendo desde allí. Este año lo he
tenido que hacer en diversas ocasiones y con diferentes jugadores tanto en el
premini como en el infantil. Los papás deberían saber cual es su papel en este
sentido y dejar que el entrenador haga su trabajo y jugador disfrute de su
deporte. La cuestión es muy sencilla si no gusta el trabajo que hace el
entrenador, primero se habla con el entrenador, con el coordinador o con el
director técnico y si no se está de acuerdo se puede cambiar de club sin
problema al final de temporada. Lo peor del caso es que este trabajo que hacen
estos padres con los jugadores, habitualmente en casa, hace muy complicada la
tarea del entrenador en la pista, ya que un entrenador necesita que los
jugadores crean en él.
Dejo
aquí debajo un enlace a un vídeo que creo que es muy interesante y que refleja
lo que ocurre en las gradas de los pabellones cada fin de semana. El problema
es que cada vez pasa más…
Tras
seis largos meses de trabajo creo que ha llegado el momento de hacer un pequeño
balance de lo hecho hasta este momento. Creo que es el momento perfecto para
hacerlo dado que hemos acabado la primera vuelta de la fase regular con el
infantil que llevo esta temporada.
Empezaré,
precisamente, con este equipo. Hace ya seis meses que empezábamos con una
pretemporada más, con un grupo de trabajo que creíamos muy potente y con muchas
ganas. Es habitual que con el paso de los meses esas ganas, esa actitud
positiva, esas buenas intenciones se vayan diluyendo y den paso a la rutina
diaria con un marcado bajón en la intensidad de los entrenamientos, en el
trabajo y en el pensamiento de los jugadores y entrenadores.
Como
todos los equipos, creo que hemos tenido altibajos en este tiempo aunque
después de seis meses creo que tenemos todo lo que necesitamos para afrontar el
resto de temporada con la actitud correcta, con la intensidad necesaria y con
el trabajo adecuado para conseguir los objetivos que nos hemos fijado. ¿Y qué
objetivos son esos? Pues trabajo para terminar cada partido satisfechos de lo
que hemos hecho en la pista, haber podido competir con todo el mundo y, porqué
no decirlo, ganar. Creo que todos y cada uno de los que formamos parte de este
grupo tenemos claro que queremos mejorar cada día, que queremos divertirnos en
la pista, que queremos obtener algo más que un resultado en cada partido pero
además de eso queremos, porque el grupo lo permite, ganar. Mucho se habla sobre
la formación y la competición y quizás no nos pondremos de acuerdo en el nivel
de formación y de competición cuando te encuentras jugando en la categoría
infantil nivel A-1. Entiendo que es posible formar y competir, lo he dicho en
más de una ocasión. Es obvio que todos los equipos que llegan a este punto y a
este nivel trabajan la formación pero también compiten para ganar.
Nuestro
último partido era con el mejor rival posible y campeón de la
Mini Copa infantil disputada hace una
semana, el FC Barcelona Regal. El partido se presentaba difícil, muy difícil. Ellos son muy grandes y
físicamente superiores a nosotros y a todos los equipos de la competición. Ellos
habían cerrado marcador ante todos los equipos menos ante un Cornellà que les
puso las cosas muy difíciles y les hizo emplearse a fondo para acabar ganando
solamente por 4 puntos (92-96). Nosotros veníamos de perder la semana anterior
en la pista de Cornellà precisamente, y tan sólo por 7 puntos (58-51).
Encarábamos
el partido con muchas ganas y con la idea clara de que podíamos competir con
ellos (probablemente éramos los únicos que creíamos eso). El partido empezó con
buenas acciones por parte de los dos equipos, buenas defensas y una intensidad
inmensa por parte de ambos equipos. La primera parte acabó con resultado de solamente
8 puntos de desventaja para nosotros y el pensamiento, ahora si, de todos de
que podíamos disputarles el partido en la segunda parte.
Siguió
la igualdad en el marcador aunque siempre con ventaja visitante hasta el inicio
del séptimo período en que se fueron en el marcador alcanzando los 16 puntos de
ventaja. En ese momento bajamos los brazos y permitimos que la diferencia, ya
en el último período se ampliase hasta los 29 puntos de diferencia final (54-83).
Creo
que el único error que cometimos fue bajar los brazos en los dos últimos períodos
como también creo que la diferencia real entre los dos equipos no es de más de
15 puntos como mucho. La sensación que nos quedó después del partido a todo el
cuerpo técnico fue de satisfacción por el trabajo realizado en la pista durante
muchos minutos pero al mismo tiempo de un regusto amargo por los dos últimos
períodos en que no reconocimos a nuestro equipo en la pista. Cuando dejamos de
ser nosotros mismos el partido se puso a favor del equipo visitante.
Llegados
a este punto y después de hablar todos del partido y del trabajo hecho en este
y en el resto de partidos de esta primera vuelta tengo la convicción de que
tenemos por delante lo mejor de la competición y lo mejor de este grupo por
descubrir. Empezamos el próximo domingo una segunda vuelta en que, creo, vamos
a dar lo mejor de cada uno. Sólo me queda creer eso después de ver la reacción
de los jugadores después del partido y en el siguiente entrenamiento.
Estamos
terminando febrero y estoy, en este momento, más seguro que nunca de este grupo
de jugadores, de la motivación que tienen por conseguir algo esta temporada y
del trabajo que van a hacer para lograrlo. Nos queda lo mejor!
Tras
el balance del infantil voy a hacer lo mismo con el premini que entreno esta
temporada. Evidentemente nada que ver una cosa con la otra salvo en un punto en
que coinciden ambos equipos: la motivación ante el trabajo que hacemos cada día
en los entrenamientos.
El
premini es un equipo diferente, cuando los cogí en junio pasado había un grupo
de jugadores de diferentes niveles, ya que algunos habían jugado en el premini A
el año anterior, otros en el premini B y otros venían de equipos de fuera del
club. Teníamos un trabajo importante que hacer para intentar que todos
adquiriesen una serie de conocimientos de los que carecían en ese momento. Conceptos
básicos que ha costado mucho pero que finalmente todos han asimilado en mayor o
menor medida y que nos han llevado a una evolución importante que, sobretodo en
las tres últimas semanas, hemos podido apreciar.
Este
último fin de semana jugábamos nuestro partido en casa ante un rival que a
ellos les producía mucho respeto por el nombre que llevan, Joventut de
Badalona. Aunque el equipo que nos visitaba era el premini C del Joventut para
nuestros pequeños jugadores era un importante partido ya que jugaban contra la “Penya”.
El partido fue impresionante, desde el primer momento pudimos ver que todo lo
trabajado hasta ahora salía al momento en la pista y hacíamos cosas, icnluso,
que no hemos trabajado. La verdad es que una vez terminado el partido y
felicitados todos por parte de todas las personas que estaban viendo el partido
nos dimos cuenta de que el trabajo que estamos haciendo día a día produce sus
frutos.
Estoy
extremadamente satisfecho de poder ver una serie de conceptos que nuestros
jugadores son capaces de asimilar y repetir en la pista y que el resto de
equipos no tienen. Y lo estoy porque, contrariamente a lo que veo cada fin de
semana, lo que menos nos preocupa es el resultado de los partidos. Estamos
trabajando cada partido sin mirar el marcador, solamente fijándonos en lo que hacemos
en la pista. Eso es fácil de hacer para nosotros, los entrenadores, pero pedir
eso a jugadores premini que tienen 8 ó 9 años y que lo entiendan y lo hagan y
no se fijen en el resultado del partido cuando todo su entorno no hace más que
preguntar si han ganado o han perdido constantemente, eso sí es admirable y
para felicitarlos.
Así
pues no puedo más que felicitar a los jugadores del premini A masculino de la UEM porque el trabajo que están
haciendo es extraordinario. Empiezan a saber ubicarse en la pista, utilizar los
espacios, buscar los cortes, trabajar los pases o tomar la decisión correcta en
función de la defensa. Creo que es bastante teniendo en cuenta cómo estábamos
en septiembre y cómo estamos ahora mismo.
Creo
que al final me he alargado un poco pero tenía la necesidad de expresar las
sensaciones que tengo en esta temporada. Estoy muy satisfecho del trabajo que
están realizando los dos equipos que tengo el placer de entrenar esta
temporada. Lo estoy porque por mucho que queramos los entrenadores, el trabajo
que hacen los jugadores lo hacen ellos y la motivación y la actitud ante el
trabajo la ponen ellos. Si ellos no quieren no mejoran.
Después del inicio de la
temporada NBA y ver la irrupción de Ricky Rubio en la liga americana me viene a
la cabeza todo lo que se ha llegado a escribir durante la última temporada en
España sobre su rendimiento. Se ha llegado a publicar hasta que era un “bluf”.
Estamos en un país en el
que enterramos a la gente con la misma facilidad que la encumbramos. Es un
ejercicio que hacemos constantemente y que no produce ningún beneficio para
nadie. Cuando surge una figura sea del deporte que sea y tenga la edad que
tenga, primero se le compara con alguien, luego se le sube a los altares y en
el momento en el que deja de rayar a gran altura o sufre un pequeño bache se le
crucifica hasta hundirlo en el fondo del barrizal.
Ricky ha venido
demostrando desde la base lo que puede llegar a hacer en este deporte. Cuando
jugaba en equipos en los que todos sus compañeros eran mayores que él y marcaba
diferencias en la competición todo el mundo se apuntaba al carro de lo bueno
que era y lo que podía llegar a ser. Si ha ganado todo lo que ha ganado en
categorías de formación tanto con su club como con las correspondientes
selecciones debe de ser por alguna razón. Los que conocen a Ricky desde sus
años de premini saben que no es el típico jugador vago que se ciega por los
resultados. Es inconformista y siempre quiere más.
Su bajo rendimiento en el
Regal FC Barcelona durante su última temporada en el equipo puede tener una razón
nada descartable. El juego del Barça no pasaba por la confianza en el jugador
debido a que la referencia en el equipo es Juan Carlos Navarro. Ni los sistemas
ni el entrenador tenían la confianza puesta en el jugador y eso se podía ver
cuando llegaba a campo de ataque y soltaba el balón. Cuando esto ocurría ya no
volvía el balón y en las ocasiones que llegaba de nuevo debía decidir si lanzar
o no.
Si comparamos el juego y
la confianza en él del Barça y de los Wolves nos damos cuenta de que ahora
cuenta con la confianza del entrenador y ello revierte en su desparpajo y
confianza a la hora de salir a la pista. El juego del equipo, en ese momento,
podemos decir que gira en torno a él y ese bloqueo directo con el que inicia el
juego y a partir del cual se construye el juego del equipo.
No me sorprende cómo está
jugando ya que lo está haciendo de la misma manera que lo ha hecho siempre. Siempre
había dispuesto de la confianza de su entrenador y de sus compañeros. No hay
que olvidar la juventud de Ricky y la presión a la que ha sido sometido desde
que debutó en ACB de la mano de un maestro como Aíto.
Para finalizar pienso que
es importante el trabajo que ha estado haciendo durante este verano, durante el
lockout. Ha hecho un trabajo de mejora de su mecánica de tiro y sus porcentajes
han aumentado considerablemente. Ha estado trabajando técnicamente y ha puesto
en orden sus ideas.
El cambio ha sido acertado
y a su manera de jugar le ha ido perfecta la competición americana, menos
presionante hacia el base y que permite pensar y decidir cuál es la mejor opción
de ataque.
Creo que con la juventud
que tiene y el nivel demostrado hasta el momento puede ser un referente en el
puesto de base en la NBA
en unos años, no olvidemos los 21 años que tiene.