lunes, 7 de mayo de 2012

Campus de Bàsquet Estiu als Salesians

Un any més, la direcció de l'Escola Sant Antoni de Pàdua ha dipositat la seva confiança en la meva persona per tal de dirigir el ja tradicional Campus d'Estiu de l'escola. En aquesta ocasió, per primera vegada, la organització serà conjuntament amb la Unió Esportiva Mataró, club al que, com ja sabeu, també pertanyo.
Tot seguit us deixo la informació i l'enllaç per poder descarregar el díptic informatiu:





El nostre campus forma part d´ESTIU ALS SALESIANS i és una bona oportunitat per gaudir del nostre esport durant l´estiu a les instal.lacions de l´escola Sant Antoni de Pàdua. Si vols millorar la teva tècnica individual, si tens ganes de gaudir aprenent, no ho dubtis: vine a treballar amb nosaltres!
Aquest és un campus on el treball és específic i els vostres fills/es poden aprendre i millorar aquells aspectes individuals que durant la temporada no es poden treballar amb tanta cura: mecànica de tir, conceptes defensius bàsics, comprensió del joc, bot, passada…

Els vostres fills/es gaudiran realitzant activitats molts diverses i engrescadores: competicions, partits amb altres campus, inflables, contacontes, balls …
Tenim piscina pròpia que fem servir al matí i a la tarda!!!

El noste director tècnic, en Lluís Escudero (amb una gran experiència en el bàsquet de formació), i un magnífic equip d´entrenadors i monitors de l'UEM ja s´estan preparant per compartir l´estiu amb tots vosaltres.

Les activitats d´ESTIU ALS SALESIANS estan coordinades i guiades per en Raúl Herrero i en Jordi Mauri (professors de l´escola).

Per qualsevol dubte: jordi.mauri@salesians.cat

PRESENTACIÓ CAMPUS: DIJOUS 31 DE MAIG A LES 19.30 HORES (SALA D´ACTES)

Places limitades per rigorós ordre d´inscripció

miércoles, 25 de abril de 2012

La soledad del entrenador

Como cada temporada nos acercamos al final, estamos llegando al mes de mayo y estamos en ese momento en que se ha de decidir todo en las competiciones correspondientes. En esta temporada en que estoy asumiendo el reto de llevar al infantil A masculino hasta el punto más lejano posible de esta carrera de obstáculos en que se ha convertido todo creo que he llegado a un punto en que pienso porqué lo estoy haciendo ¿de verdad vale la pena?
En este punto de la temporada tengo la convicción de que el grupo tiene nivel para llegar muy lejos pero ¿tiene la actitud? Hace unos días jugamos un partido importante contra un equipo con el que nos jugábamos la segunda posición del grupo y con ello un cruce un poco más “asequible” a simple vista. El partido tuvo dos caras bien diferenciadas, por un lado los primeros 5 períodos en que ellos nos arrasaron literalmente hasta colocarse a 38 puntos de diferencia y por otro lado los 3 últimos períodos en que nos conseguimos colocar a tan sólo 8 puntos de diferencia. Finalmente el partido lo perdimos por -12.
Tras el partido, después de poder pensar y analizar lo que ocurrió tuve claro lo que pasó y tuve claro lo que no pasó… Siempre he creído que lo más importante, no sólo en el baloncesto sino en todo lo que hacemos, es la actitud con la que acometemos cualquier objetivo. Creo que habré repetido esa frase miles de veces a todos los equipos que he llevado. Tenemos un equipo con jugadores con talento, unos más que otros, pero ese talento en sí mismo y sin nada más no te proporciona nada. Hay multitud de jugadores con talento repartidos por todos los equipos y todos los niveles posibles pero ese talento sin un trabajo, sin una buena dirección no sirve para nada.
El lunes después del partido vi un mensaje que el entrenador del equipo contrario había dejado en el twitter de nuestro equipo deseándonos mucha suerte en el tramo final de temporada. Debo decir que de todos los entrenadores con los que me he encontrado durante esta temporada es el único capaz de mostrar una característica importante bajo mi punto de vista, humildad. Esa humildad se ve reflejada en su equipo, en el comportamiento de su equipo en la pista i en cómo encaran los partidos. Le contesté a aquel tweet felicitándolo por el partido, aunque ya lo habíamos hecho ambos tras acabar el partido, y deseándole mucha suerte en lo que queda de temporada. A los pocos minutos me contestó con otro mensaje en el que valoraba nuestro esfuerzo en la segunda parte y dando por seguro que con ese trabajo podíamos competir con cualquiera de los “grandes” y que terminaba diciendo “Ganar es una actitud”. Que gran verdad!!! Sobretodo cuando la calidad de los jugadores está al nivel de los mejores.
Estamos, pues, en un punto de la temporada en que el entrenador ha de tomar una serie de decisiones, en mi caso más de las que hubiese querido y me doy cuenta de que nadie sabe lo que siente el entrenador, ese individuo que se sienta en el banquillo, ese individuo al que todo el mundo cuestiona por cada decisión, ese individuo que no tiene ni idea de lo que hace y aún así continua llevando ese equipo…
Qué fácil es llevar un equipo potente que puede competir al más alto nivel… He oído hasta que esos jugadores se llevan solos… Debo de ser el único que piensa que un grupo necesita esa figura que guíe a los jugadores y ponga en orden las ideas a la hora de entrenar y salir a la pista. La verdad es que hasta desde la entidad que gestiona las competiciones deben pensar eso porque cambian los reglamentos constantemente limitando cada vez más la intervención del entrenador.
Los árbitros nos avisan antes de empezar cada partido que no podemos dar instrucciones a los jugadores entre períodos porque no hay descanso, solamente hay tiempo de dar las salidas a la mesa de anotación. Nos han limitado los tiempos muertos a 1 por parte (cada parte consta de 4 períodos de 5 minutos a tiempo parado). Eso sí, los partidos ahora son interminables aunque lo de los tiempos muertos era para que no se parase tanto el partido… Así pues, los entrenadores solamente servimos para los entrenamientos, en la pista no podemos actuar, no podemos dar instrucciones a los jugadores…
¿Realmente se valora el trabajo del entrenador? ¿Quién valora ese trabajo? ¿El club? ¿Los padres? ¿Los jugadores? ¿La Federació?
Tengo la suerte de tener un equipo técnico conmigo que me ayuda mucho en mi trabajo y que me apoya siempre en todo lo que hacemos, intento siempre que todo lo que hacemos sea algo en lo que todo el equipo técnico participe, aunque al final las decisiones las debe tomar el entrenador y la responsabilidad final recae sobre el entrenador, por lo tanto, es el entrenador el que sabe lo que supone esa responsabilidad de tomar las decisiones. Decisiones, éstas, que pueden ser correctas o no, puesto que somos personas y, como todo el mundo, nos equivocamos también.
En todas las temporadas hay altibajos en todos los equipos y el trabajo del entrenador es intentar minimizar esos momentos bajos lo máximo posible. En nuestro caso hemos tenido esos altibajos igual que hemos tenido algún que otro episodio negativo que nos debe hacer más fuertes ante lo que nos queda por jugar. Al final la reflexión que hago es que nadie sabe de la soledad del entrenador más que él mismo.
Finalmente terminamos la fase regular en dos días en pista del líder del grupo, el FC Barcelona Regal (13-0), y esperaremos el cruce para acceder a la final a 4. Difícil cruce aunque creo que podemos solventarlo sea con quién sea. En espera de ese cruce jugamos el I Torneo Nacional Infantil que organiza el BF Viladecans, donde coincidiremos con algunos de los equipos que van a luchar por esa final a 4.
Esperemos llegar lo más lejos posible.

lunes, 19 de marzo de 2012

Porqué todo el mundo sabe tanto de baloncesto cuando está en la grada?

Estamos acostumbrados en el mundo del deporte profesional a ver a individuos en la grada o, desde hace un tiempo, en los platós de televisión que no dejan de criticar y criticar a todo y a todos. Hay infinidad de programas actualmente de tertulias en que se pone a los pies de los caballos a deportistas, entrenadores y dirigentes. Todos estos opinadores tienen “su” razón aunque parece que sea la auténtica verdad de todo. Hemos llegado a extremos lamentables en que parece que todo vale con tal de criticar y malmeter. Al final lo que se está haciendo es destruir.

Hasta este momento solamente he hablado de deporte profesional pero ¿qué pasa en el deporte de formación?
Bueno, en el caso que me ocupa y teniendo claro que mi deporte, evidente, es el baloncesto puedo afirmar que pasa algo parecido. Cada fin de semana veo y llevo partidos de baloncesto de base y tengo que decir que hay una cantidad de entrenadores de nivel en las gradas que me impresiona. Es lamentable ver cómo continuamente y cada vez más se salta la figura del entrenador para decirle al jugador lo que tiene que hacer. Si eso es así en la pista ¿cómo debe ser en casa?
Es habitual ver en la grada papás que indican constantemente a sus hijos lo que tienen que hacer en la pista, corre, salta, pasa, tira, a ese no se la pases…
Los hay que “solamente” indican a sus hijos, los hay que indican a todo el equipo e incluso los hay que critican a los compañeros de equipo de sus hijos. Hay un amplio abanico de posibilidades, desde los que “compran” al jugador con cualquier tipo de premio por hacer tantos puntos hasta los que les dan hasta dinero por puntos anotados. ¿De verdad creen que eso es bueno para la formación del jugador?

En esta temporada en que llevo dos equipos de formación, un premini i un infantil, estoy viendo realmente que no vamos en la dirección correcta, estamos perdiendo el norte. Por un lado se critica al entrenador de turno porque no hace lo que cada uno cree que tiene que hacer y por otro lado se le dice al jugador lo que debe hacer porque el entrenador no se entera.
Sería bueno que cada uno hiciese su papel y de esta manera el jugador también podría tener claro qué es lo que debe hacer en cada momento.
Hacía años que no me veía obligado a llamar la atención a un jugador por estar mirando a la grada para ver qué le están diciendo desde allí. Este año lo he tenido que hacer en diversas ocasiones y con diferentes jugadores tanto en el premini como en el infantil. Los papás deberían saber cual es su papel en este sentido y dejar que el entrenador haga su trabajo y jugador disfrute de su deporte. La cuestión es muy sencilla si no gusta el trabajo que hace el entrenador, primero se habla con el entrenador, con el coordinador o con el director técnico y si no se está de acuerdo se puede cambiar de club sin problema al final de temporada. Lo peor del caso es que este trabajo que hacen estos padres con los jugadores, habitualmente en casa, hace muy complicada la tarea del entrenador en la pista, ya que un entrenador necesita que los jugadores crean en él.
Dejo aquí debajo un enlace a un vídeo que creo que es muy interesante y que refleja lo que ocurre en las gradas de los pabellones cada fin de semana. El problema es que cada vez pasa más…



martes, 28 de febrero de 2012

Balance positivo después de seis meses


Tras seis largos meses de trabajo creo que ha llegado el momento de hacer un pequeño balance de lo hecho hasta este momento. Creo que es el momento perfecto para hacerlo dado que hemos acabado la primera vuelta de la fase regular con el infantil que llevo esta temporada.

Empezaré, precisamente, con este equipo. Hace ya seis meses que empezábamos con una pretemporada más, con un grupo de trabajo que creíamos muy potente y con muchas ganas. Es habitual que con el paso de los meses esas ganas, esa actitud positiva, esas buenas intenciones se vayan diluyendo y den paso a la rutina diaria con un marcado bajón en la intensidad de los entrenamientos, en el trabajo y en el pensamiento de los jugadores y entrenadores.
Como todos los equipos, creo que hemos tenido altibajos en este tiempo aunque después de seis meses creo que tenemos todo lo que necesitamos para afrontar el resto de temporada con la actitud correcta, con la intensidad necesaria y con el trabajo adecuado para conseguir los objetivos que nos hemos fijado. ¿Y qué objetivos son esos? Pues trabajo para terminar cada partido satisfechos de lo que hemos hecho en la pista, haber podido competir con todo el mundo y, porqué no decirlo, ganar. Creo que todos y cada uno de los que formamos parte de este grupo tenemos claro que queremos mejorar cada día, que queremos divertirnos en la pista, que queremos obtener algo más que un resultado en cada partido pero además de eso queremos, porque el grupo lo permite, ganar. Mucho se habla sobre la formación y la competición y quizás no nos pondremos de acuerdo en el nivel de formación y de competición cuando te encuentras jugando en la categoría infantil nivel A-1. Entiendo que es posible formar y competir, lo he dicho en más de una ocasión. Es obvio que todos los equipos que llegan a este punto y a este nivel trabajan la formación pero también compiten para ganar.


Nuestro último partido era con el mejor rival posible y campeón de la Mini Copa infantil disputada hace una semana, el FC Barcelona Regal. El partido se presentaba difícil, muy difícil. Ellos son muy grandes y físicamente superiores a nosotros y a todos los equipos de la competición. Ellos habían cerrado marcador ante todos los equipos menos ante un Cornellà que les puso las cosas muy difíciles y les hizo emplearse a fondo para acabar ganando solamente por 4 puntos (92-96). Nosotros veníamos de perder la semana anterior en la pista de Cornellà precisamente, y tan sólo por 7 puntos (58-51).
Encarábamos el partido con muchas ganas y con la idea clara de que podíamos competir con ellos (probablemente éramos los únicos que creíamos eso). El partido empezó con buenas acciones por parte de los dos equipos, buenas defensas y una intensidad inmensa por parte de ambos equipos. La primera parte acabó con resultado de solamente 8 puntos de desventaja para nosotros y el pensamiento, ahora si, de todos de que podíamos disputarles el partido en la segunda parte.
Siguió la igualdad en el marcador aunque siempre con ventaja visitante hasta el inicio del séptimo período en que se fueron en el marcador alcanzando los 16 puntos de ventaja. En ese momento bajamos los brazos y permitimos que la diferencia, ya en el último período se ampliase hasta los 29 puntos de diferencia final (54-83).
Creo que el único error que cometimos fue bajar los brazos en los dos últimos períodos como también creo que la diferencia real entre los dos equipos no es de más de 15 puntos como mucho. La sensación que nos quedó después del partido a todo el cuerpo técnico fue de satisfacción por el trabajo realizado en la pista durante muchos minutos pero al mismo tiempo de un regusto amargo por los dos últimos períodos en que no reconocimos a nuestro equipo en la pista. Cuando dejamos de ser nosotros mismos el partido se puso a favor del equipo visitante.

Llegados a este punto y después de hablar todos del partido y del trabajo hecho en este y en el resto de partidos de esta primera vuelta tengo la convicción de que tenemos por delante lo mejor de la competición y lo mejor de este grupo por descubrir. Empezamos el próximo domingo una segunda vuelta en que, creo, vamos a dar lo mejor de cada uno. Sólo me queda creer eso después de ver la reacción de los jugadores después del partido y en el siguiente entrenamiento.

Estamos terminando febrero y estoy, en este momento, más seguro que nunca de este grupo de jugadores, de la motivación que tienen por conseguir algo esta temporada y del trabajo que van a hacer para lograrlo. Nos queda lo mejor!

Tras el balance del infantil voy a hacer lo mismo con el premini que entreno esta temporada. Evidentemente nada que ver una cosa con la otra salvo en un punto en que coinciden ambos equipos: la motivación ante el trabajo que hacemos cada día en los entrenamientos.

El premini es un equipo diferente, cuando los cogí en junio pasado había un grupo de jugadores de diferentes niveles, ya que algunos habían jugado en el premini A el año anterior, otros en el premini B y otros venían de equipos de fuera del club. Teníamos un trabajo importante que hacer para intentar que todos adquiriesen una serie de conocimientos de los que carecían en ese momento. Conceptos básicos que ha costado mucho pero que finalmente todos han asimilado en mayor o menor medida y que nos han llevado a una evolución importante que, sobretodo en las tres últimas semanas, hemos podido apreciar.


Este último fin de semana jugábamos nuestro partido en casa ante un rival que a ellos les producía mucho respeto por el nombre que llevan, Joventut de Badalona. Aunque el equipo que nos visitaba era el premini C del Joventut para nuestros pequeños jugadores era un importante partido ya que jugaban contra la “Penya”. El partido fue impresionante, desde el primer momento pudimos ver que todo lo trabajado hasta ahora salía al momento en la pista y hacíamos cosas, icnluso, que no hemos trabajado. La verdad es que una vez terminado el partido y felicitados todos por parte de todas las personas que estaban viendo el partido nos dimos cuenta de que el trabajo que estamos haciendo día a día produce sus frutos.

Estoy extremadamente satisfecho de poder ver una serie de conceptos que nuestros jugadores son capaces de asimilar y repetir en la pista y que el resto de equipos no tienen. Y lo estoy porque, contrariamente a lo que veo cada fin de semana, lo que menos nos preocupa es el resultado de los partidos. Estamos trabajando cada partido sin mirar el marcador, solamente fijándonos en lo que hacemos en la pista. Eso es fácil de hacer para nosotros, los entrenadores, pero pedir eso a jugadores premini que tienen 8 ó 9 años y que lo entiendan y lo hagan y no se fijen en el resultado del partido cuando todo su entorno no hace más que preguntar si han ganado o han perdido constantemente, eso sí es admirable y para felicitarlos.

Así pues no puedo más que felicitar a los jugadores del premini A masculino de la UEM porque el trabajo que están haciendo es extraordinario. Empiezan a saber ubicarse en la pista, utilizar los espacios, buscar los cortes, trabajar los pases o tomar la decisión correcta en función de la defensa. Creo que es bastante teniendo en cuenta cómo estábamos en septiembre y cómo estamos ahora mismo.

Creo que al final me he alargado un poco pero tenía la necesidad de expresar las sensaciones que tengo en esta temporada. Estoy muy satisfecho del trabajo que están realizando los dos equipos que tengo el placer de entrenar esta temporada. Lo estoy porque por mucho que queramos los entrenadores, el trabajo que hacen los jugadores lo hacen ellos y la motivación y la actitud ante el trabajo la ponen ellos. Si ellos no quieren no mejoran.

Bueno, pues nos queda lo mejor….

miércoles, 11 de enero de 2012

Ricky y "el cambio"


Después del inicio de la temporada NBA y ver la irrupción de Ricky Rubio en la liga americana me viene a la cabeza todo lo que se ha llegado a escribir durante la última temporada en España sobre su rendimiento. Se ha llegado a publicar hasta que era un “bluf”.

Estamos en un país en el que enterramos a la gente con la misma facilidad que la encumbramos. Es un ejercicio que hacemos constantemente y que no produce ningún beneficio para nadie. Cuando surge una figura sea del deporte que sea y tenga la edad que tenga, primero se le compara con alguien, luego se le sube a los altares y en el momento en el que deja de rayar a gran altura o sufre un pequeño bache se le crucifica hasta hundirlo en el fondo del barrizal.

Ricky ha venido demostrando desde la base lo que puede llegar a hacer en este deporte. Cuando jugaba en equipos en los que todos sus compañeros eran mayores que él y marcaba diferencias en la competición todo el mundo se apuntaba al carro de lo bueno que era y lo que podía llegar a ser. Si ha ganado todo lo que ha ganado en categorías de formación tanto con su club como con las correspondientes selecciones debe de ser por alguna razón. Los que conocen a Ricky desde sus años de premini saben que no es el típico jugador vago que se ciega por los resultados. Es inconformista y siempre quiere más.


Su bajo rendimiento en el Regal FC Barcelona durante su última temporada en el equipo puede tener una razón nada descartable. El juego del Barça no pasaba por la confianza en el jugador debido a que la referencia en el equipo es Juan Carlos Navarro. Ni los sistemas ni el entrenador tenían la confianza puesta en el jugador y eso se podía ver cuando llegaba a campo de ataque y soltaba el balón. Cuando esto ocurría ya no volvía el balón y en las ocasiones que llegaba de nuevo debía decidir si lanzar o no.

Si comparamos el juego y la confianza en él del Barça y de los Wolves nos damos cuenta de que ahora cuenta con la confianza del entrenador y ello revierte en su desparpajo y confianza a la hora de salir a la pista. El juego del equipo, en ese momento, podemos decir que gira en torno a él y ese bloqueo directo con el que inicia el juego y a partir del cual se construye el juego del equipo.


No me sorprende cómo está jugando ya que lo está haciendo de la misma manera que lo ha hecho siempre. Siempre había dispuesto de la confianza de su entrenador y de sus compañeros. No hay que olvidar la juventud de Ricky y la presión a la que ha sido sometido desde que debutó en ACB de la mano de un maestro como Aíto.

Para finalizar pienso que es importante el trabajo que ha estado haciendo durante este verano, durante el lockout. Ha hecho un trabajo de mejora de su mecánica de tiro y sus porcentajes han aumentado considerablemente. Ha estado trabajando técnicamente y ha puesto en orden sus ideas.

El cambio ha sido acertado y a su manera de jugar le ha ido perfecta la competición americana, menos presionante hacia el base y que permite pensar y decidir cuál es la mejor opción de ataque.


Creo que con la juventud que tiene y el nivel demostrado hasta el momento puede ser un referente en el puesto de base en la NBA en unos años, no olvidemos los 21 años que tiene.