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lunes, 6 de abril de 2015

¿Formación y competición son compatibles?

Artículo para la revista digital MaresmeSport.

Hace algún tiempo me pidieron hacer una colaboración en un proyecto sobre la Competición y la Formación del que resultó un vídeo que he compartido en alguna ocasión. El autor del proyecto es Marc Forcada y pienso que vale la pena perder unos minutos en verlo. Podréis ver el video al final del artículo.

Llega Semana Santa y se para la competición para todo el mundo. Todos los equipos buscan continuar el trabajo con campus, torneos y otras actividades que no permitan a los jugadores "olvidarse" del trabajo hecho hasta el momento.

Infinidad de campus y torneos llenan las instalaciones deportivas durante estas fechas. Hay quién aprovecha para viajar son sus equipos a otros lugares del Estado o fuera de nuestras fronteras para participar en torneos y conocer otras maneras de entender el baloncesto. 
Por lo que respecta a los jugadores y jugadoras infantiles y minis, tenemos un grupo reducido que forma parte de las respectivas selecciones autonómicas. Estas selecciones van, por estas fechas, a jugar los Campeonatos de España de Selecciones Autonómicas Infantil y Mini a las localidades de Zaragoza y la gaditana San Fernando respectivamente. Cita anual para todas las selecciones autonómicas y al mismo tiempo para todos los Directores Técnicos de los clubes más potentes que buscan reforzarse con los mejores jugadores y jugadoras.

En este punto quiero poner el foco, ya que estamos en un momento en que todo el mundo habla de la formación y la competición como elementos incompatibles. ¿Realmente son elementos incompatibles?


Tenemos una competición (Minibásquet) en que, aparte de limitar la participación de los entrenadores, se protege a los jugadores con un reglamento en el que se "esconde" el resultado de los partidos con el pretexto de que hay mucha competitividad. ¿Pero no es cierto que estos campeonatos también son una competición en los que prima el resultado por delante de otros aspectos formativos?
Probablemente nos tendríamos que poner de acuerdo en qué es realmente lo importante en esta etapa de la formación del jugador. Pienso que, quizás, el modelo de gestión de la formación-competición lo tenemos un poco equivocado en el momento en el que no concuerda lo que decimos con lo que hacemos.

¿De quién es realmente la culpa de estas incongruencias? Pienso que hemos estado mucho tiempo echándonos la culpa los unos a los otros cuando en realidad la solución es tan sencilla, y tan complicada al mismo tiempo, como ponernos de acuerdo en qué y cómo debemos trabajar con los jugadores de base. Desde los clubes, con sus directores técnicos o coordinadores, los directivos, los entrenadores, los padres hasta la misma Federación, habría que colaborar para hacer esta tarea de la mejor manera posible para el bien de los jugadores y jugadoras. 

Muchos entrenadores te hablan de formación y argumentan su trabajo con resultados a nivel de clasificación diciendo que tienen que ganar por el equipo, porque el equipo lo necesita. ¿Realmente lo necesita? ¿O es, quizás, el ego del mismo entrenador el que lo necesita? ¿El entrenador busca el resultado por el equipo o para promocionarse él mismo como entrenador? Con mejores resultados estará en el grupo delantero de los equipos potentes de la categoría y eso le dará opciones de poder dar el salto a un equipo-club mejor y promocionarse como entrenador. ¿Realmente creemos que el que gana más partidos es mejor entrenador?


El baloncesto cambia de la misma manera que cambia la sociedad y, lógicamente, esto incide en la manera en que enseñamos, ya que hemos que tener en cuenta una serie de factores que antes no estaban presentes a la hora de trabajar. De todos modos, creo que hay detalles, la gran mayoría, que siguen siendo la base de la formación y éstos no han cambiado.

Todos los que estamos en el mundo del baloncesto conocemos casos de jugadores o jugadoras que en un momento dado de la temporada deciden dejar de jugar o cambiar de equipo por diversos motivos. El motivo que te dan los entrenadores en estos casos es que no quieren jugar al baloncesto. Quizás los entrenadores no deberíamos plantear si hemos hecho todo lo posible para conseguir no perder al jugador o jugadora. ¿Realmente hacemos todo lo que está en nuestras manos para no perder a ningún jugador?

Creo que cuando nos deja un jugador tenemos una parte de culpa importantísima ya que no hemos sido capaces de gestionar correctamente la situación.

En primer lugar creo que hay que explicar a todos los actores que intervienen en la actividad cual será nuestro trabajo y cuales los objetivos que queremos conseguir individualmente pero también del grupo, independientemente de los resultados a nivel clasificatorios. De esta manera no tendremos ningún sobresalto por motivos de falta de información.

Por otro lado debemos trabajar con los jugadores técnicamente pero también emocionalmente para que entiendan el trabajo que están haciendo y sean capaces de desligarlo de los resultados. Trabajemos la empatía, seamos cercanos al tiempo que exigentes. El jugador debe sentirse apoyado en su trabajo para poder dar el máximo de sí mismo y tener la motivación que buscamos.


Entonces, la competición es compatible con la formación? Bajo mi punto de vista no solamente es compatible sino que es necesaria para la formación del jugador, pero bien gestionada. La sociedad en sí comporta una competición constante por lo tanto tenemos que preparar a nuestros jugadores para esta competitividad pero sin perder de vista nuestros objetivos a nivel formativo. La competición tiene que ser una herramienta más dentro de la formación.



jueves, 20 de noviembre de 2014

Els entrenadors diuen #NoPayNoCoach - Situació dels entrenadors. Segur que és on s’ha de posar el focus d’atenció i recaptació?

Us deixo un article que he fet pel diari digital MaresmEsport sobre la problemàtica creada amb l'aplicació de la nova Llei de l'Esport per part del Departament d'Ensenyament de la Generalitat a partir del pròxim 1 de gener de 2015.

Fa temps que des dels estaments governamentals s’està al darrera de l’esport amateur, de formació. S’està al darrera dels clubs de formació, sense ànim de lucre. I s’està al darrera dels milers de persones que ocupen el seu temps en el seu hobby, tot i que ha requerit de cursos i formació per tal de tenir una titulació per poder exercir.

Aquestes persones, monitors, entrenadors, voluntaris, han passat, durant anys, hores i hores dedicades als seus respectius clubs amb l’únic afany de millorar ells mateixos i fer millorar els seus clubs i, el que és més important, els jugadors en formació.
Potser s’ha oblidat que aquests grans de l’esport que tenim actualment van passar per per aquest esport de formació que ara intenten matar amb una llei molt poc lògica i poc flexible amb el que hi havia fins al moment. Una llei que ha fet, provablement, gent que no ha viscut aquesta realitat en el nostre esport. 
Quan he començat a escriure aquest article feia poques hores de la reunió informativa que s’havia dut a terme a la Sala d’actes de l’Hotel Plaza. Amb el pas de les hores les xarxes socials s’han omplert de manifestacions d’entrenadors indignats amb aquesta situació que ens toca viure, sobretot a partir de l’1 de gener.

L’explicació per part d’Ensenyament és que, tal com diu la llei, l’activitat que duen a terme els entrenadors des de sempre passa a ser considerada una professió. Però només en l’àmbit formatiu/acadèmic, vull dir que fan obligatori tornar a estudiar el que ja has estudiat i pagat anteriorment. Un cop tens aquest títol de grau mitjà o grau superior és necessari que estiguis inscrit en el Registre per tal d’estar “regularitzat”, ja que en cas que no sigui així estàs exposat a una sanció tant l’entrenador com el club.

Em venen moltes preguntes a la ment sobre aquesta agressió a un col·lectiu que per altra banda està ben preparat i sempre ha tingut la inquietud de formar-se constantment, ja sigui amb els cursos que s’organitzaven des de la Federació Catalana o be des de la Federeción Española (en el cas del Superior). Els entrenadors acostumen a invertir, a més del seu temps, diners per tal d’anar evolucionant en la seva formació i adaptar-se al temps i les novetats com ara les noves tecnologies. Tot això, d’un dia per altre, ja no serveix?


El fet de regularitzar la situació no em sembla malament si encetem la regularització en tots els seus àmbits. La pretensió actual és dotar aquesta activitat del rang de professió, però això vol dir contractes de treball, Seguretat Social, sous dignes com en tota la resta de professions? Si la pretensió és només regularitzar els títols dels entrenadors que ja han fet penso que el plantejament està fora de lloc.

El resum més clar del que significa per un entrenador el tenim en una carta que va publicar Basket Vallés, de la que reprodueixo un petit tros:

En fin, si quiero ahorrarme dolores de cabeza debo seguir los siguientes pasos:

1.- Me entrevistará un técnico en deportes y me asesorará sobre qué y cómo debo convalidar los títulos. La entrevista en cuestión vale 60 míseros eurillos y no da derecho a nada. También me harán una entrevista con 6 preguntas en plan concurso para calibrar mis conocimientos y experiencia. Digo yo que podrían mirar mi historial en la Federación. ¿Me pedirán mi trayectoria en el Supermanager también?
2.- Habrá que hacer una prueba de acceso. No sé si con mis michelines podré hacer virguerías como hacer 5 sentadillas consecutivas o cruzar la pista en 15 segundos pero me pondré a tono, ya me conoces. ¡Ah! La prueba vale 49€ ¡Se me olvidaba!
3.- Una vez haya superada la ardua prueba de acceso física (y haya abonado el dinero correspondiente) deberé pagar por la convalidación de los títulos que tengo y luego me dirán qué es lo que me falta para acabar de ser un Técnico Superior en Baloncesto -o algo así-, clases que deberé realizar en los institutos que a tal efecto destine Ensenyament pagando religiosamente por cada crédito. Vamos, que volveré a juntarme con la muchachada, hora del recreo, bocadillos, cigarros a escondidas y demás…. Solo nos salvaremos de todos estos clichés de instituto los que trabajemos, estudiemos o cuidemos a alguna persona que lo necesite -todo acreditado, claro-, el resto a las aulas, y nosotros a hacer las horas indicadas de manera semipresencial -que aún no sé como las haremos-.
4.- Con la titulación catalana concedida, todo pagadito y a buen recaudo, solo me quedará inscribirme en el Registro de Actividades del Consell Català de l’Esport y ya seré un entrenador profesional -almenos académicamente- aunque un colega me ha dicho que cuando estemos ‘fichados’ comenzarán a pedirnos IRPF, seguridad social y demás… ¿Después de todo esto crees que serán capaces Antonio?


Podeu veure la carta sencera en aquest enllaç

Aquest és el reflex del sentir dels entrenadors en aquest moment. Penso que la manera de fer aquesta regularització dista molt de ser lògica i està molt a prop de ser una agressió a un col·lectiu que, està demostrat, està ben preparat per fer la seva feina. Fins al dia d’avui tots hem tingut clar que el que fèiem era un hobby, més encara tenint en compte les “retribucions” que es perceben en el nostre esport.
En tot cas volia fer una reflexió sobre el que ha passat en les últimes 24-36 hores després de l’inici de les reunions per explicar la nova situació.

lunes, 15 de septiembre de 2014

El poder de la actitud



Mucho se ha hablado y escrito sobre la actitud, sobre la trascendencia que tiene en el “resultado” cuando existe esa actitud y sobre qué te da o te quita. Jugadores con buena actitud pero limitados técnicamente que superan con creces a jugadores técnicamente muy buenos pero con una mala actitud. Voy a intentar plasmar mi pensamiento en este post después de acabar unas fases para jugar al máximo nivel con el infantil del club, en el que tengo el inmenso placer de formar parte del cuerpo técnico.

Estamos, desde hace ya algunos años, en un momento en que cuesta mucho que los jóvenes jugadores vean y entiendan que para mejorar es necesario el esfuerzo y una buena actitud. Quizás por ello es por lo que cuando encuentras un equipo en que todos sus miembros se esfuerzan día a día por mejorar ellos e intentan que el compañero también lo haga te sorprendes. ¿Por qué es tan difícil hacer entender que sin esa buena actitud, sin ese trabajo y sin ese esfuerzo no se evoluciona? Los jóvenes de ahora piensan que ya saben lo necesario para jugar al máximo nivel. Piensan que pueden dejarse ir en los entrenamientos y luego jugar los partidos a un gran nivel. Probablemente sea producto de la cantidad de cosas a las que tienen acceso sin esfuerzo en la actualidad. Están acostumbrados a pedir las cosas y tenerlas sin tener que trabajárselo en absoluto. Como padre que soy me doy cuenta de lo fácil que se les pone a los jóvenes actualmente para que puedan tener acceso a todo o a mucho de lo que desean. Quizás sea por esa razón por la que entienden que no necesitan esforzarse para conseguir un buen nivel cuando se trata de deporte. Pero precisamente por eso, porque es deporte, es por lo que se equivocan ellos y muchas veces también los padres.

Es muy difícil entrenar un grupo de jugadores que no cree que el esfuerzo y la buena actitud sea el camino para la mejora personal y grupal. Se hace inmensamente complicado el tratar de hacer entender cómo deben entrenarse.


En el caso que me ocupa, que es un equipo infantil de nueva creación en el club, estoy gratamente sorprendido precisamente por esa actitud, esas ganas de querer mejorar cada día, no darse por vencido nunca ante las adversidades. Como decía antes no hay mayor satisfacción que ver a los jugadores luchando en cada acción, no dando ningún balón por perdido por difícil que sea, tanto en los partidos como en los entrenamientos.

Hemos jugado unas fases este fin de semana en las que han derrochado intensidad en cada acción, han luchado todos y cada uno de los balones sueltos, contra jugadores físicamente mucho más grandes pero han ganado esos balones en la mayoría de ocasiones por la actitud mostrada. Incluso en momentos complicados por ausencias de jugadores por lesiones o faltas han continuado luchando y creyendo en ellos mismos. Solamente puedo expresar mi satisfacción por la lección de saber estar que han dado estos jugadores durante todo el fin de semana, sobre todo en los momentos complicados.

martes, 22 de julio de 2014

Nueva temporada, continúa el proyecto



Llegadas estas fechas va tomando forma todo aquello que tantos meses llevamos planificando. Es momento de ir cerrando grupos y empezar a preparar la pretemporada.

Acabamos una temporada en que nuestro primer equipo masculino, dirigido por Alberto Peña y compitiendo en Copa Catalunya, ha hecho una grandísima temporada. Siendo un equipo nuevo en la categoría y manteniendo muchos de los jugadores que la temporada anterior habían quedado campeones de Tercera Catalana, han ofrecido un juego y unos resultados espectaculares que les han servido para poder jugar las fases de ascenso a Liga EBA. En la primera eliminatoria quedamos fuera al perder el partido de vuelta en pista del Martorell.

Después de esta gran temporada se ha trabajado para reforzar un gran equipo y equilibrar un poco más la plantilla. En esa dirección hemos podido incorporar jugadores como Marc Arnau (Arenys Bàsquet) y Marc Forcada (Platges de Mataró y CB Castellar), que además se incorporan al club como entrenadores de los equipos de base, o Sergi Homs (CB Tarragona), que ha competido en Liga EBA la última temporada.




Hemos hecho muchos cambios de cara a la temporada 2014/2015, empezando por el grupo de técnicos que dirigirán los diferentes equipos de la entidad. Queríamos dar un nuevo enfoque con nuevos objetivos y nuevas maneras de hacer las cosas. En este sentido hemos incorporado entrenadores de gran calidad a nuestro proyecto, entrenadores como Germán Cabrera, Sergio Balboa, Marc Arnau o Marc Forcada formarán parte de nuestro club. Entrenadores todos ellos con marcado carácter formativo. Incorporamos a nuestra Escola de Bàsquet a Germán Cabrera, con gran experiencia como responsable de diferentes Escolas de Bàsquet del Maresme, al tiempo que Georgina Martín, que ha estado en el Bàsquet 3 Viles los últimos años también en la Escola de Bàsquet. Además, Marc Arnau continua formando parte del Área de Salud como físio y Sergio Balboa se incorpora también como Preparador Físico desde Cadete hasta el primer equipo. Esperamos continuar creciendo tanto o más que la temporada que acaba de terminar.

  

Hemos incorporado, también, jugadores que nos hacen aumentar el nivel de competición de nuestros equipos, siempre en clave de formación y ofreciendo un proyecto de evolución personal y grupal con unos valores determinados y con la finalidad de conseguir, si es posible, los resultados a través de la formación y no a costa de ella.

Tenemos un proyecto a largo plazo en el que queremos que el protagonista sea el jugador, en que queremos potenciar las virtudes de cada jugador para que sea capaz de evolucionar lo máximo posible. Es un proyecto difícil y complicado dada la tendencia que hay actualmente en el mundo del baloncesto a vender “humo”. Todo el mundo ofrece categorías que no tiene, jugadores que no tiene y entrenadores que no tiene. En este sentido hemos querido dejar claro a todas las personas con las que hemos tratado que nosotros no vamos a ofrecer algo que no podemos ofrecer, algo que no tenemos, los pájaros en la cabeza los dejamos para todos aquellos que juegan a ser grandes sin tener lo necesario para serlo. Eso va absolutamente en el sentido contrario a lo que queremos desde el club.

Continuando con los cambios, vamos a dar mucha más importancia al Área de Comunicación con María Navarro a la cabeza así como al Área de Salud que continuará con la Doctora Silvia Treviño como responsable y con Irina Graupera y Marc Arnau formando equipo. También vamos a continuar con el Programa de Formación que empezamos la temporada anterior con nuevas charlas de profesionales del deporte, añadiendo contenidos de interés para nuestros entrenadores y jugadores.

Quiero resaltar el grupo de entrenadores que tendremos para la temporada que empieza, la piña que he podido ver durante el campus de verano de los que han podido participar, la conexión entre ellos, y estoy seguro de que vamos a disfrutar y a funcionar perfectamente cuando unamos esfuerzos con el resto de los entrenadores del club.

Finalmente desear a todas las incorporaciones que esta sea una gran temporada y que todo el mundo acabe satisfecho de lo que ha hecho y de su evolución.

jueves, 16 de enero de 2014

Actuamos según decimos en formación?



En muchas ocasiones, cada vez con más frecuencia, escuchamos a muchos entrenadores, jugadores, directivos, etc., decir que hay que cuidar la formación de nuestros jóvenes jugadores y no hay que ir a ganarlo todo para demostrar que eres mejor que tu contrincante. Qué quiere decir ser mejor? Estamos realmente convencidos de que hay que cuidar la formación de los jugadores jóvenes? Es mala la competición para la formación de nuestros jugadores?

Probablemente las respuestas a estas preguntas pueden ser diversas según quién las de. Actualmente parece que hay una creencia generalizada en que hay que dejar de lado el resultadísmo y pasar a centrarse únicamente en la formación. Es evidente que la formación es importantísima pero, que entendemos por formación del jugador? Quizás habría que ponerse de acuerdo en qué es, o cual es la formación de la que hablamos tanto.


Podemos encontrar por la red infinidad de blogs en que se habla de este tema. Tenemos importantes figuras mediáticas que nos hablan de la importancia de esa formación por encima de resultados de equipo o de club, lo que pasa es que, según mi opinión habría de definir lo que entendemos por la formación del jugador.
Ser mejor que tu oponente significa humillarlo con una presión para que no pueda sacar de fondo, banda, etc.? Eso es lo que vemos en muchas ocasiones en las pistas, sobretodo de categorías inferiores. Lo peor es que cuando termina el partido y la diferencia ha sido de 50, 60, 80 puntos, encuentras entrenadores, aficionados que se sienten muy satisfechos de haber infringido tal paliza al equipo contrario. Seguramente no se han parado a pensar que esos chicos a los que han “apalizado” están en período de formación y que también intentan “aprender” a jugar a este deporte. Probablemente, en muchos casos, esos chicos que ahora están recibiendo semejantes y abultados resultados en contra estarán trabajando para llegar a la etapa sénior con unos conocimientos del juego que les permitan entender cada situación que se da en la pista. Y probablemente estos “grandes” jugadores que ahora apalizan y cuentan sus partidos por victorias no llegarán, en muchos casos, más allá de cadete o junior. En estos casos los jugadores van quemando etapas antes de tiempo puesto que todo va tan rápido que llegan a un punto en que creen que ya lo saben todo y se aburren del juego. Cuántos jugadores conocemos que en mini marcaban unas diferencias espectaculares, por diferentes motivos, y después, cuando son infantiles resulta que ya no son capaces de hacerlo? Para empezar debemos tener en cuenta que cada jugador tiene un ritmo de aprendizaje, cada jugador madura en momento diferente por lo que debemos adecuar nuestro trabajo a esa maduración, a ese ritmo de aprendizaje, ya que de esta manera no perderemos al jugador por sentirse “el malo”. Qué quiere decir “el malo”? El que va más lento en su aprendizaje? Seguramente habremos escuchado a muchos entrenadores, directivos o padres hablar de cualquier jugador refiriéndose a él como “el malo”. Esa etiqueta le va a acompañar siempre por lo que difícilmente podrá ir más allá, ya que poco a poco él se va a creer que es “el malo” y en consecuencia no puede competir con el resto.


Entendiendo que la competición no sólo es buena sino necesaria para la formación de nuestros jóvenes jugadores debemos pensar en cómo enfocar esa competición desde la perspectiva de la formación. Competir va a ayudar a nuestros jugadores a prepararse para cualquier situación que se les presente también en su vida cotidiana por lo que es importante que tengan esa competición pero hay que tener en cuenta que hablamos de jugadores muy jóvenes. Por supuesto como entrenadores, educadores, debemos ocuparnos de que esa competición sea positiva para su formación contrariamente a lo que ocurre actualmente en muchos casos.

La pregunta que creo más importante es qué entendemos por formación del jugador? Quizás hablamos mucho de formación pero no clarificamos lo que entendemos por ello. Sería una buena idea trabajar por unificar criterios de trabajo con los jóvenes para poder ofrecerles una mejor travesía por las etapas hasta llegar a sénior. Podría ser una buena idea crear un foro donde se intentase llegar a un acuerdo en qué y cómo trabajar en categorías de formación. Es posible que esté pidiendo un imposible pero creo que debemos plantearnos cómo estamos gestionando actualmente este tema. Como decía el otro día un compañero y gran entrenador, “ver partidos de cantera ahora mismo es un suplicio en términos de espectador, y de alguien que pretende vibrar viendo explotar creatividad y talento.” Estoy muy de acuerdo con la afirmación y entiendo, desde mi posición de formador, que debemos potenciar la creatividad para que el jugador pueda sacar todo lo que lleva. Estamos demasiado acostumbrados a cortar esa creatividad del jugador amparados en la corrección. Hay que corregir, sí, pero también hay que dejar al jugador expresarse en la pista, y en ese sentido tendemos a intentar imponer nuestra manera de entender el baloncesto por encima de todo.

lunes, 25 de noviembre de 2013

Sensaciones extrañas


Una mezcla de emociones y sentimientos se apoderaron de mí el pasado sábado. Como todos los sábados tenía partido con el mini que entreno esta temporada, hasta aquí nada diferente a lo que he hecho durante los últimos 30 años como entrenador. La diferencia estaba en que por primera vez iba a jugar un partido como visitante en la que fue mi casa durante las últimas 11 temporadas, el Palau Josep Mora en que juega la UEM, pero además lo iba a hacer ante un equipo que puedo decir que he “hecho yo”, ya que durante las dos últimas temporadas los he trabajado yo, prácticamente, desde cero. Los había cogido en premini haciendo un equipo con jugadores de dos equipos diferentes y alguno que llegaba de fuera sin apenas haber jugado antes y conseguimos un equipo en dos temporadas que jugaba a baloncesto. Sensaciones extrañas al ocupar el banquillo visitante, justo el contrario al que ocupaba no hace más de 5 meses.

Dos clubs han marcado mi vida deportiva, dos clubs que han sido muy importantes en mi formación como entrenador y como persona. El primero de ellos fue Bosco Horta de Barcelona, el club del colegio de los Salesianos de Horta, donde estuve durante unas 13 temporadas, primero como delegado, luego como entrenador y finalmente como coordinador. Éste fue el club en el que comencé mi formación como entrenador en el baloncesto. Fue el club que me vio crecer, el club que me dio la oportunidad de poder llevar un grupo de jugadores y el club que me permitió poder competir al más alto nivel en todas las categorías. De aquel club salieron personas importantes en el mundo del baloncesto como Joan Montes (Entrenador en el FC Barcelona en ACB y director de cantera en el mismo club) o Jordi Millera (Jugador ACB en diferentes equipos).

El otro club que ha marcado mi carrera deportiva ha sido la Unió Esportiva Mataró (UEM). Fui a parar a la UEM un mes de junio de 2002 cuando su Director Técnico, Albert Illa, me ofreció la posibilidad de llevar un mini masculino. Yo, por aquel entonces, entrenaba un cadete preferente en El Masnou y tuve que pedir permiso para poder entrenar en los dos clubs al mismo tiempo. No hubo problema y pude empezar a entrenar aquel mini. Un mini que con el tiempo y mucho trabajo se convirtió en el primer equipo masculino de la entidad que jugaba un Campeonato de España en categoría infantil. El primero y el último hasta el momento. La UEM me dio la oportunidad de poder entrenar a aquel equipo de jugadores que sorprendió a todo el mundo, empezando por mí mismo. De aquel mini todavía hoy tengo la oportunidad de trabajar con alguno de ellos como entrenadores. Es el caso de Albert Llanos o Víctor Morán, con quienes trabajo actualmente en Boet y con quienes estamos trabajando para poder incrementar el nivel de nuestros jugadores y equipos. El caso de Albert Illa, también es curioso puesto que actualmente comparte club conmigo como Director Técnico de la parte femenina en Boet.

Así pues, no es difícil imaginar la cantidad de recuerdos, imágenes y experiencias que se me pasaron por la cabeza el sábado cuando me disponía a llevar mi partido en el Josep Mora, esa instalación en la que he podido realizar toda una serie de actividades encaminadas siempre a impulsar el club en el que estaba trabajando. El partido en sí, aunque creo que fue el mejor partido que hemos jugado hasta el momento, no era importante ya que era otro partido más dentro de una temporada en la que estamos intentando cambiar la manera de entender el baloncesto de nuestros jugadores. Cosa que, aunque con muchísimo trabajo, empezamos a conseguir. Ellos empiezan a entender lo que hacen en la pista y para mí eso es vital en un jugador pero lo más importante de todo es que lo hacen con un cambio de actitud increíble y además se divierten jugando. Se puede pedir más?

Solamente me queda desear que la nueva etapa que emprendí esta temporada sea tan satisfactoria como las anteriores y en unos años pueda decir que fueron tres los clubs que marcaron mi carrera deportiva. Por trabajo no será y realmente creo que el éxito o no de cualquier empresa que realices reside en el trabajo y la persistencia. Hay que creer en lo que haces y hacer que todos los que te rodean también crean en ello. Solamente entonces puedes tener éxito en tus objetivos.

Seguiremos trabajando para lograrlo.

Si tienes un sueño, persíguelo!